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tarot

El Tarot y su aplicación en las artes adivinatorias,
no solamente sobrevivió al paso de los siglos, sino
que su fama fue en aumento desde ese lejano Egipto,
pasando por la Edad Media, el Renacimiento, y llegando
a nuestros días, siendo usual su práctica en
todos los ámbitos de la sociedad, incluso llegando
a ser estudiado por psicólogos de la altura
de Jung.
Las cartas son simbólicas, y de
ahí su capacidad para ser una herramienta de adivinación.
Su simbología se extrae de los jeroglíficos,
los personajes míticos, los arquetipos, la numerología,
la cábala...
Se trata de uno de los métodos de adivinación
más antiguos, y como tal, es un verdadero tesoro
que permite descifrar un significado oculto en cada una de
sus cartas, un significado que se relaciona directamente
con estados del alma y circunstancias afines
a dichos estados del alma, y que va más allá
de los límites espacio-temporales, permitiendo así
describir circunstancias tanto presentes, como pasadas, como
futuras del consultante.
De acuerdo con lo que ha escrito el psicólogo Jung,
cuando se consulta el Tarot lo que se lee es la propia vida
del consultante, los símbolos sugieren el significado
de su vida. Por ello recogen lo que hay de más inmediato,
de más evidente, presentan sus experiencias, reflejan
sus propias pasiones, sus deseos inconscientes, ya que los
símbolos beben directamente del pozo del subconsciente.
Las circunstancias no suceden por azar.
Nada sucede por casualidad,
ya que según las creencias esotéricas, que tanto
se han actualizado y puesto de moda en los ambientes relacionados
con la psicología humanista, la casualidad ni siquiera
existe. Jung nos habla de ello en su teoría
de la sincronicidad.

Bebiendo de las raíces de la propia alquimia, hoy
se están recuperando creencias filosóficas antiquísimas,
lo que está arriba es igual a lo que está abajo...
lo que está dentro es igual a lo que está fuera...
el brazo del universo extiende su gesto, derramando "casualidades"
por todas partes, creando "realidades" exteriores,
pasiones interiores, mitos y símbolos,
que tienen todos ellos un mismo denominador común,
si se sabe descifrar correctamente. Uno de los hilos conductores
de ese movimiento del azar, que a la vez aporta luz para ser
descifrado, es el Tarot.

Así pues, cuando el consultante en un momento determinado
desea conocer y comprender los símbolos que operan
en su vida, el azar pone en sus manos unos arquetipos que
van a darle ese significado. ¿Por qué es así?
Porque ha sido así durante siglos y siglos, porque
el hombre, sea cual sea su condición social, su sexo
o su cultura...ha confiado en él a través de
su larga humanidad.
El tarot o libro de thot era conocido desde la más
remota antigüedad. Con todo, la ciencia espiritual
que este exponía se mantuvo en secreto durante muchos
siglos. Viejas ruinas dan testimonio de un desarrollo científico
y tecnológico considerable, mucho tiempo antes de que
comenzara la historia. Estas ruinas y tradiciones hablan de
una antigua filosofía espiritual que trasciende al
alcance de lo desconocido y practicado por la mayoría
de la gente del mundo actual. Cada uno de sus descubrimientos
era señalado con un símbolo apropiado, y su
interpretación esotérica se grababa pictóricamente
en una tablilla separada, los egipcios llamaban a
estas tablillas “el camino real de la vida”.
Los profetas Ezequiel y Daniel ponen de relieve cierto
conocimiento de El Libro de Thot, y ciertamente quien
quiera que haya escrito El Apocalipsis, lo
baso por completo en el tarot. Cada uno de los 22
capítulos del Apocalipsis, se relaciona con
los 22 Arcanos Mayores del Tarot
Egipcio, aplicándolos a las profecías.
La antigüedad de esta disciplina se remonta al
Antiguo Egipto, y si tenemos en cuenta que fue obra
del mítico Dios Thot
podemos decir que nos llega de aproximadamente 10.000
años a.c. algunos investigadores
relacionan al tarot con restos del conocimiento de la civilización
de la Atlántida, por su asombrosa
y maravillosa simbología, esto nos ubicaría
en aproximadamente 22.000 años a.c.
Las cartas del tarot Egipcio están compuestas
por 22 arcanos mayores y 56 arcanos menores. Las
figuras que aparecen en los 22 arcanos mayores, proporcionan
materias fructíferas de concentración durante
los periodos de meditación, revelándose asociaciones
inimaginables. El tarot ayuda a tratar problemas actuales
en todas las fases de la vida. Cualquier persona
puede beneficiarse con este sistema. Mediante la aplicación
de algunos pasos de este sistema, le será posible alcanzar
una asombrosa y benéfica transformación de su
personalidad.
Al convertirnos en buenos lectores del tarot egipcio
nos mantendremos sobre los talones (sabiendo donde
estamos parados) y desarrollaremos en nuestro interior un
alto grado de agilidad o viveza mental; un factor extra que
puede añadirse a cualquier área de la vida:
vigilancia y atención en el trabajo, agudeza en el
estudio, rápida respuesta orientadora para los hijos,
sin mencionar el intercambio armónico que se puede
lograr con su compañero o compañera.
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