cumunicación tántrica
Amar conscientemente requiere una comunicación
consciente. Esto no significa que sea preciso aprender
un nuevo vocabulario (aunque la mayoría de las parejas
que vienen a nuestro seminario salen sabiendo unas pocas palabras
en sánscrito que se convierten en parte de su idioma
privado y secreto), pero sí quiere decir que es necesario
ser consciente de lo que se dice y que también es preciso
aprender un método ritual de comunicación con
la pareja.
Cuando te sientes herido o inseguro
o estás enfadado, necesitas comunicar tus sentimientos
a tu pareja (en una relación los sentimientos
que no se expresan se convierten en focos infecciosos) pero
debes tener cuidado con las palabras que utilizas al hacerlo.
Conviene que evites culpar a tu pareja por tus propios sentimientos.
Sin embargo, medir las palabras con el compañero no
es fácil. Por alguna razón es más fácil
medir lo que decimos cuando estamos entre extraños
que cuando estamos con las personas que queremos.
Por algún motivo creemos que una de las comodidades
de una relación estrecha es no tener que medir cada
palabra que pronunciamos. Y aunque la doctrina tántrica
no dice “medir cada palabra”, sí insiste
en que debes ser consciente de tu modo de comunicarte y de
cómo podrían ser interpretadas tus palabras.
Esto es especialmente importante para
las parejas, porque las personas relacionadas íntimamente
saben no sólo cómo satisfacer al otro sino también
cómo herirle. Las palabras dolorosas se dicen por lo
general inconscientemente, pero no por eso son menos poderosas
ni menos destructivas de lo que serían si se hubieran
dicho con malicia.
El Tantra requiere de sus alumnos cierto nivel de consciencia
para evitar la desarmonía que resulta de una comunicación
que se hace sin pensar.
Desarmonía
Seamos sinceros: la desarmonía
surge pese a nuestras buenas intenciones, pese a nuestro tesón.
En nosotros influyen aspectos tanto exteriores como interiores
(somos humanos). Dejamos de estar sincronizados con nuestro
compañero. Nos enfadamos, nos sentimos heridos, molestos.
A veces nos aburrimos.
La desarmonía en sí misma no es algo malo.
De hecho, los libros tántricos consideran su aparición
como una parte importante de la relación,
necesaria para su crecimiento y su salud. Los compañeros
son, al fin y al cabo, inherentemente opuestos; ambos son
seres complejos, con conflictos personales, contradicciones
e incertidumbres individuales. Además de eso, ambos
están en continuo cambio (de crecimiento, de desarrollo);
quienes son hoy podrían ser probablemente distintos,
o incluso opuestos, de quienes eran y quienes podrían
llegar a ser.
Por tanto, su combinación como pareja será
por lo menos tan compleja como su individualidad; las posibilidades
de una mala combinación ocasional son grandes, y sin
ellas nuestra noción de lo opuesto desluciría.
Pero puesto que el amor languidece en la desarmonía,
la pareja tántrica, devota de su amor, seguirá
inmediatamente determinados pasos para cambiar el ambiente
y para restaurar la armonía. Para ello llevan el amor
a los lugares donde han sido heridos. Utilizan su amor para
sustituir la desarmonía existente por armonía,
y de esta manera acaban consiguiendo recuperar y sanar la
relación dañada.
La lección tántrica
sobre el tema del conflicto en la relación utiliza
la metáfora de un arquero cuya flecha irá hacia
delante sólo si tira del arco hacia atrás tensándolo
al máximo. Es la contracción (o cuando hablamos
de una pareja, el tirar el uno del otro en oposición)
y después soltar la tensión lo que hace que
la flecha (y la pareja) vaya hacia delante.
Algunas parejas que “se contraen” o experimentan
desarmonía pueden llegar a dejar que un argumento se
cueza a fuego lento durante mucho tiempo hasta que el calor
haga que uno de ellos “salte”. En otras una persona
deja la escena llena de energía negativa (por ejemplo,
se da un paseo para refrescarse).
Hay parejas que suben el fuego y lo llevan a ebullición
con palabras y acciones ásperas. E incluso están
los que no entran en ningún tipo de confrontación,
lo cual, debido a las posibilidades que hay de que esto explote
algún día, podría ser el curso más
peligroso de todos, aunque pueda parecer lo más civilizado.
En cualquiera de estos casos, el resultado es una fisión
energética, ocurra en el exterior o en el interior.
Donde había armonía hay ahora un vacío
que parece como un agujero negro en el espacio.
El amor no puede vivir en un vacío,
y cuando dos amantes han caído en este metafórico
agujero negro son como polos magnéticos negativos,
están en oposición, sin atracción. En
estos casos, lo que ocurre es que sus chakras operan en frecuencias
incompatibles; es decir, realmente se repelen el uno al otro.
Un arquero hábil soltará su flecha tan pronto
como la contracción sea completa y haya apuntado. De
la misma forma, el tántrico sabe que mantener una contracción
o desarmonía más allá de cierto punto
consume energía innecesaria y tensa a ambos miembros
de la pareja sin ningún provecho evidente para la relación.
Los miembros de la pareja tántrica, unidos por la
regla de que la armonía es esencial a la relación
y que debe restaurarse, están comprometidos a “soltar”
lo antes posible. Mientras la pareja continúe su discusión,
haciendo funcionar los chakras de la garganta en una expresión
verbal, no llegarán a la cura, a la solución
del problema, ni tampoco se podrá restaurar la paz
en su relación. De hecho, nada se conseguirá
hasta que alguno de los dos “suelte”.
Antes de hablar sobre cómo la comunicación
tántrica puede ayudar a las parejas contemporáneas
a liberar una discusión, es preciso hablar de la naturaleza
de la desarmonía.
Hemos aprendido de las parejas que hemos conocido en nuestros
seminarios que la mayoría de los argumentos o desacuerdos
tienen su raíz y crecen del hecho de que uno está
comunicándose lógicamente y el otro a nivel
puramente emocional.
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