Divinidad Femenina- Laksmi

La consorte de Vishnu, Lakshmi, surgió
del mar al igual que Venus y es igualmente bella.
Esta diosa es considerada como la esposa ideal. En muchas
escenas la vemos sentada al lado de su marido Vishnu cuyos
pies masajea suavemente en señal de devoción.
Cuando Vishnu se encarno en Rama, allí estaba Lakshmi
en forma de Sita para acompañarle con amor y dedicación.
Lakshmi es la diosa de la riqueza y prosperidad. Se la representa
parada sobre una flor de loto (símbolo de pureza),
con una mano levantada, su palma hacia delante, en postura
de bendición.
La diosa de la riqueza es naturalmente adorada por todo el
mundo, especialmente por los comerciantes.
Durante el festival de las luces (Diwali), se le rinden honores
especiales porque se cree que esa noche, que cae en octubre
o noviembre, la diosa Lakshmi baja del cielo a visitar y bendecir
las casas más limpias y mejor iluminadas.
Hay una bonita leyenda popular al respecto:
La
Diosa de la Riqueza
Érase una vez un pobre mendigo que vivía con
su esposa en una aldea. Cada mañana cogia su abollado
plato de aluminio y caminaba hasta el templo para engrosar
la fila de los mendicantes. Mientras tanto su mujer esperaba
resignadamente en la chabola. A su regreso compraban el sustento
del día con las limosnas que el recogiera en el templo.
Había días buenos y otros malos. Si alguna vez
no recibía ninguna dadiva, pasaban hambre ya que carecían
de otra fuente de ingresos.
Un día sucedió exactamente aquello: estuvo
el mendigo todo el día suplicando a los visitantes
del templo pero nadie le dio ni siquiera una paisa. Al anochecer
regreso a casa con los pies pesados por el cansancio y la
tristeza.
Esa noche el hambre acompaño su descanso.
La casualidad quiso que al día siguiente tampoco llegara
ninguna alma caritativa y el hombre regreso a su chabola con
las manos vacías. Al tercer día, cuando salía
de casa, la mujer le dijo:
-hoy no regreses otra vez con las manos vacías.
Trae algo, aunque tengas que recogerlo del suelo.
El pobre hombre llego a su puesto y espero todo el día.
Tenía hambre y se sentía débil y casi
no le salían las palabras para pedir limosna. Pasó
el día y tuvo que regresar a casa otra vez sin dinero
ni comida. Caminaba lentamente cuando de pronto recordó
lo que su mujer le había dicho esa mañana, que
llevara algo aunque tuviera que recogerlo de la calle. Mirando
a su alrededor, lo único que vio fue una serpiente
que alguien había matado y tirado en la calle. No servia
para nada, pero el hombre la cogió mas por amargura
que por otra cosa.
Al llegar a casa tiro la culebra delante de la mujer sin
decir palabra. Ella, aunque más débil que el
por el ayuno forzoso de tantos días, dijo con calma:
-no la dejes aquí, hombre. Ponla en la calle, frente
a nuestra puerta.
El hombre así lo hizo de mala gana, sin comprender
nada de lo que estaba pasando por la mente de su mujer.
En aquel momento, la reina del pueblo había ido al
río cercano a tomar su baño cotidiano. Los soldados
y el sequito que la acompañaban quedaron a una distancia
prudente mientras ella se dirigía a las orillas del
río. Se quito su collar de perlas y rubíes y
lo dejo junto con otras relucientes alhajas y las vestimentas
de brocado de seda en un montoncito en la orilla.
Apenas había puesto un pie en el agua cuando paso
volando por allí un milano. Con su aguda vista diviso
las joyas porque dicen que los milanos gustan de las cosas
relucientes. Bajo, y de un zarpazo salio volando con el collar
en sus garras. Al darse cuenta de lo ocurrido, la reina comenzó
a gritar y les señalo a los soldados el milano que
ya se alejaba planeando sobre sus anchas alas. Los guardianes
empezaron a seguirlo corriendo por debajo del pájaro.
Pero no fue una hazaña demasiado larga. Cuando el
milano pasó por encima del pueblo, vio la serpiente
muerta que le interesaba mucho más que el collar. Bajando
al sitio, soltó la joya y prosiguió su vuelo
con el reptil.
La mujer del mendigo se apodero del collar de la reina, pero
casi de inmediato llegaron los soldados. Ella les dijo que
no tenia ninguna intención de quedarse con lo que no
era suyo, pero que deseaba devolver el collar a la reina personalmente.
Dicho esto, los soldados la acompañaron al palacio
y la presentaron a la reina. Dijo la mujer:
-le devuelvo el collar, pero a cambio de ello solicito me
conceda un favor.
La reina respondió:
-si el pedido es razonable, no habría inconveniente;
dime, ¿de que se trata?
Entonces la mujer explico:
-como UD. Sabe, esta acercándose la fiesta de las luces.
Lo único que pido es que nadie en el pueblo tenga luz
esa noche. Que sea únicamente mi humilde casa la iluminada.
A la reina le sorprendió el pedido. Ella había
pensado que la pobre mujer pediría dinero o alimentos.
Pero le concedió el pedido al considerarlo inofensivo.
A los pocos días se celebraba Diwali, el festival
de las luces. Es cuando todo el mundo en la india limpia y
pinta su casa y la ilumina con velas y lámparas de
aceite.
Se ven mas luces en la tierra que estrellas en el cielo.
Y se juega con fuegos artificiales para crear más luz
todavía.
Pero esta vez el pueblo estaba todo a oscuras como si estuviera
de duelo. La única luz que se divisaba iluminaba la
choza de nuestra pareja de mendigos.
Al llegar Lakshmi, la diosa de la riqueza, a visitar las
casas del pueblo, le extraño que no hubiera luces.
Entonces descubrió la única casilla iluminada
y hacia allí se dirigió para bendecirla. Pero
la puerta estaba cerrada. Normalmente estaría abierta
de par en par para facilitar la entrada de la diosa. Al golpear
a la puerta, la mujer pregunto:
-¿Quién es?
-ábreme, que soy Lakshmi.
-¿vienes como una hija o una nuera?
A la diosa le sorprendió la pregunta. Replico:
-las hijas son como diosas. Y las diosas, por lo tanto,
Venimos como hijas, ¿no lo sabes?
La pobre mujer respondió con voz seca:
-si vienes como hija no te puedo abrir la puerta.
-no tengo tiempo para discusiones. Ábreme la puerta
para cumplir con el rito, se me esta haciendo tarde.
Pero la mujer insistía que la dejaría pasar
solo como nuera. La diosa no podía marcharse sin haber
visitado siquiera una casa. Acepto finalmente entrar como
una nuera. Al oírlo, la mujer abrió la puerta
de par en par y la diosa entro y bendijo la pobre morada.
Y así termino la historia.
Pero, ¿Dónde esta la clave? ¿Por qué
dejo entrar a la diosa Lakshmi como nuera y no como hija?
Pues porque la mujer quería la riqueza no por un tiempo
sino para siempre. Una hija india esta en la casa paterna
solo hasta el casamiento. Al casarse, deja la casa para unirse
a la familia del marido. En cambio la nuera entra en casa
de los suegros para quedarse permanentemente.
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