Cambiando de Cuerpo
En 1974, en el centro rural de ISKCON
cercano a Frankfurt, en Alemania Federal, Su
Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada sostuvo
el siguiente dialogo con el profesor Durckheim, renombrado
psicólogo religioso, autor de Daily Life as Spiritual
Exercise (la vida diaria como ejercicio espiritual), es doctor
en Psicología Analítica y es muy conocido por
haber establecido una escuela en Bavaria, que utiliza tanto
los criterios occidentales como los orientales en el estudio
de la conciencia.
En esta conversación, Srila
Prabhupada explica el primero y más fundamental
de los principios de la reencarnación: el de que la
entidad espiritual es diferente de su cuerpo material. Después
de establecer que el yo consciente y el cuerpo son entidades
separadas, Srila Prabhupada describe cómo el yo consciente
o verdadero yo, o alma, perpetuamente transmigra a otro cuerpo
al tiempo de la muerte.
Profesor Durckheim: En mis investigaciones
he encontrado que al yo natural no le agrada morir. Pero quien
pasa por ello (en una experiencia de cuasi muerte), parece
que, tras el umbral de la muerte, encuentra una realidad por
completo diferente.
Srila Prabhupada: Sí,
es diferente. La experiencia es como la del enfermo que recupera
la salud.
Profesor Durckheim: ¿De
modo que la persona que muere experimenta una realidad de
más elevado nivel?
Srila Prabhupada: Quien muere
no es la persona, sino el cuerpo. De acuerdo al conocimiento
védico, el cuerpo está siempre muerto. Por ejemplo,
un micrófono está hecho de metal. Cuando la
corriente eléctrica pasa por el micrófono, éste
responde convirtiendo el sonido en impulsos eléctricos,
los cuales son amplificados y difundidos por altavoces. Pero
cuando no hay electricidad, nada de esto ocurre. Sea que el
micrófono esté o no funcionando, no es más
que un conjunto de metal, material plástico, etcétera.
Similarmente, el cuerpo humano funciona debido a la energía
viviente que hay en su interior. Cuando la energía
viviente abandona el cuerpo, se dice que éste ha muerto.
Pero en realidad ha estado siempre muerto.
La energía viviente es el elemento importante; su
sola presencia hace que el cuerpo parezca estar vivo. Pero
vivo o muerto, el cuerpo físico no es nada más
que una combinación de materia muerta.
La primera enseñanza del Bhagavad-gita
revela que la condición del cuerpo material no es en
verdad muy importante:
Asocyan anvasocas tvam
prajna-vadams ca bhasase
gatasun agatasums ca
nanusocanti panditah
“El Sagrado Señor dijo: Aunque hablas con sabiduría,
te lamentas por lo que no es digno de lamentación.
El sabio no se lamenta por los vivos ni por los muertos”.
(Bg.2.11)
El cuerpo muerto no es el objeto adecuado para la investigación
filosófica. Debemos, en cambio, interesarnos en el
principio activo, ese principio que hace que el cuerpo muerto
se mueva: el alma.
Profesor Durckheim: ¿Cómo
enseña Usted a sus discípulos que tomen conciencia
de esta fuerza que, no siendo material, hace que la materia
parezca viva? Intelectualmente, puedo apreciar que usted está
exponiendo una filosofía que contiene la verdad. No
me cabe duda de ello. Pero, ¿cómo hace usted
que una persona lo sienta?
Cómo
percibir el alma
Srila Prabhupada: Es en verdad
muy simple. Hay un principio activo que hace que el cuerpo
se mueva; cuando está ausente, el cuerpo ya no se mueve.
De modo que la verdadera cuestión es: “¿cual
es el principio activo?” Esta investigación constituye
la esencia misma de la filosofía vedanta. En efecto,
el Vedanta-sutra comienza con el aforismo athato brahma-jijñasa:
“¿Cuál es la naturaleza del ser aposentado
en el cuerpo?.
En consecuencia, al estudiante de la filosofía védica,
primeramente se le enseña a entender cuál es
la diferencia entre un cuerpo que está vivo y uno que
está muerto. Si se muestra incapaz de intuir esto,
le pedimos que considere el problema desde un punto de vista
lógico. Cualquiera puede ver que el cuerpo está
cambiando y moviéndose, debido a la presencia en el
del principio activo, el alma. En ausencia del principio activo,
el cuerpo ni cambia ni se mueve. Así pues, tiene que
haber algo dentro del cuerpo que lo hace moverse. No es un
concepto muy difícil de captar.
El cuerpo esta siempre muerto. Es como una máquina.
Una grabadora está hecha de materia inerte; pero tan
pronto como usted, el ser viviente, le oprime un botón,
funciona. Similarmente, el cuerpo es también materia
inerte. Pero dentro del cuerpo está la energía
de la vida. Mientras este principio activo permanezca en el
cuerpo, éste responderá y parecerá vivo.
Por ejemplo, todos tenemos la capacidad de hablar. Si pido
a uno de mis estudiantes que venga, vendrá. Pero si
el principio activo abandona su cuerpo, no vendrá aunque
yo estuviere llamándolo por miles de años. Esto
es muy sencillo de entender , pero, ¿qué es
exactamente el principio activo? Ése es un asunto diferente,
y la respuesta a esta pregunta es el verdadero comienzo del
conocimiento espiritual.
Profesor Durckheim: puedo comprender
lo que usted ha señalado del cuerpo sin vida; que tiene
que haber algo dentro de él que le infunda vida. La
única conclusión posible es la de que son dos
cosas diferentes: el cuerpo, y el principio activo. Pero mi
pregunta fundamental es, ¿Cómo podemos llegar
a tener conciencia del principio activo en nosotros mismos,
en forma de una vivencia, y no simplemente de una conclusión
intelectual? En el sendero interior, ¿no es importante
la vivencia de esta realidad más profunda?
“Yo soy Brahaman, espíritu”
Srila Prabhupada: Usted, usted
mismo, es ese principio activo. El cuerpo vivo y el cuerpo
muerto son diferentes. La única diferencia es la presencia
del principio activo. Cuando éste no está presente,
se dice que el cuerpo está muerto. El verdadero yo
es el principio activo. En los Vedas encontramos la máxima
so ham: “yo soy el principio activo”. También
se dice, aham brahmasmi: “yo no soy el cuerpo material.
Yo soy Brahaman, espíritu”. Esto es conciencia
del verdadero yo. La persona consciente del yo esta descrita
en el Bhagavad-gita, brahama-bhutah prasannatma na socati
na kansati: Quien es consciente del yo, nada ansía
ni lamenta. Samah sarvesu bhutesu: Es ecuánime con
todos- con los hombres, los animales, todos los seres-.
Profesor Durckheim: Considere
esto. Es posible que uno de sus estudiantes diga “yo
soy espíritu”, pero probablemente no es capaz
de experimentarlo.
Srila Prabhupada: ¿Cómo
podría dejar de experimentarlo? Sabe que él
es el principio activo. Todos íntimamente saben que
no son el cuerpo. Hasta un niño lo sabe. Podemos verlo
por la forma en que hablamos.
Decimos: “Éste es mi dedo”. Nunca decimos:
“yo dedo”. Así pues, ¿qué
es ese yo? Ésta es la conciencia del alma o verdadero
yo: “Yo no soy el cuerpo”.
Y esta comprensión puede hacerse extensiva a todos
los demás seres. ¿Por qué el hombre mata
a los animales? ¿Por qué perturba a los demás
seres? Quien es consciente del verdadero yo, puede ver: “Aquí
hay otro yo. Simplemente tiene un cuerpo diferente; pero el
mismo principio activo que existe dentro de mi cuerpo, está
actuando dentro de su cuerpo”. La persona consciente
de su verdadero yo ve a todos los seres con una visión
ecuánime, comprendiendo que el principio activo, el
yo, está presente no sólo en los seres humanos,
sino también dentro de los cuerpos de las bestias,
las aves, los peces, los insectos, los árboles y las
plantas.
La reencarnación en esta misma
vida
El principio activo es el alma, que transmigra de un cuerpo
a otro en el momento de la muerte. El cuerpo puede ser diferente,
pero el yo permanece el mismo.
Podemos observar el cambio de cuerpo incluso en el curso
de nuestra propia vida. Hemos transmigrado desde la infancia
a la adolescencia, desde la adolescencia a la juventud, y
desde la juventud a la madurez. Sin embargo, todo el tiempo
el yo consciente, ha permanecido siendo el mismo. El cuerpo
es material, y el verdadero yo es espiritual. De quien ha
llegado a esta comprensión se dice que es consciente
del verdadero yo.
Profesor Durckheim: Creo que
estamos llegando a un momento muy decisivo para el mundo occidental,
porque, por primera vez en la historia, los europeos y americanos
estamos comenzando a tomar en serio las experiencias internas,
por las cuales se nos revela la verdad. Por supuesto, en Oriente
siempre ha habido filósofos, que han vivido las experiencias
que hacen que la muerte deje de ser terrorífica y se
transforme en la puerta de entrada a una vida más plena.
Se necesita pasar por la experiencia de dominar los hábitos
corporales. Quienes lo hacen, repentinamente se dan cuenta
de que un principio, completamente diferente, actúa
dentro de ellos mismos. Se hacen así conscientes de
la vida interior.
Srila Prabhupada: Un devoto
de Sri Krsna automáticamente se hace consciente de
ese principio diferente, porque nunca piensa: “yo soy
el cuerpo”. El piensa, aham brahmasmi: “yo soy
un alma espiritual”. La primera instrucción dada
por Sri Krsna a Arjuna, en el Bhagavad-gita, es ésta:
“Mi querido Arjuna, estás tomando demasiado en
serio la suerte del cuerpo; pero un sabio no toma el cuerpo,
sea que esté vivo o muerto, muy en serio”.
Ésta es la primera toma de conciencia en el sendero
del progreso espiritual. Todos en este mundo están
demasiado preocupados del cuerpo, y mientras éste está
vivo, se ocupan de él de muchas maneras. Cuando muere,
le erigen grandes estatuas y monumentos. Esto es ser conscientes
del cuerpo. Pero nadie comprende ese principio activo que
al cuerpo le da belleza y vida. Y en el momento de la muerte,
nadie sabe adónde se ha ido el principio activo, el
verdadero yo. Esto es ignorancia.
Profesor Durckheim: Durante
la primera Guerra Mundial, cuando yo era joven, pasé
cuatro años en el frente.
Dos fuimos los únicos oficiales de mi regimiento que
no resultamos heridos. En el campo de batalla ví muchas
veces la muerte. En los que caían a mi lado, vi cómo
la fuerza vital los abandonaba de súbito. Todo lo que
quedaba de ellos, como usted dice, era un cuerpo sin alma.
Pero cuando la muerte estuvo cerca de mí y me di cuenta
de que era probable que también yo muriera, tuve conciencia
que dentro de mí había algo que ninguna relación
tenía con la muerte.
Srila Prabhupada: Sí.
Esa es la conciencia del verdadero yo.
Profesor Durckheim: Esa experiencia
de la guerra me marcó muy profundamente. Fue el comienzo
de mi sendero interior.
Srila Prabhupada: En los Vedas
está escrito, narayana-parah sarve na kutascana bibhyati:
Quien es un alma consciente de dios, a nada teme.
Profesor Durckheim: El proceso
por el cual se hace consciente de su verdadero yo, es una
sucesión de experiencias interiores, ¿no es
así? Aquí, en Europa, la gente ha pasado por
tales experiencias. En realidad, creo que éste es el
verdadero tesoro de Europa: el que haya tanta gente que ha
pasado por los campos de batalla, por los campos de concentración,
por los bombardeos aéreos. Y en lo íntimo de
sus corazones conservan la memoria de aquellos momentos cuando
la muerte estaba cerca, cuando fueron heridos y casi destrozados,
y tuvieron un atisbo de su propia naturaleza eterna.
Pero ahora es necesario mostrar a la gente, que no necesitan
de un campo de batalla, de un campo de concentración,
o de un bombardeo, para tomar en serio aquellas experiencias
internas, por las cuales uno es de súbito tocado por
un sentimiento de la divina realidad, y comprende que esta
existencia corporal no lo es todo.
nota: la continuación de la entrevista se presentara
en la próxima emisión de kuartadimension
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